Lun, 01/21/2013 - 14:14 Madrid, Spain

El perfil del teletrabajador español es hombre, casado y con estudios por encima de la media

En España afecta al 8% de los empleados

La principal razón que lleva a las empresas a usar el teletrabajo es para no perder a trabajadores valiosos.

Lo más positivo para los teletrabajadores es la posibilidad de conciliar su vida laboral y familiar y lo más negativo el aislamiento.

El teletrabajo comenzó en Estados Unidos en 1994 con un ensayo de la empresa AT&T en el que participaron más de 30.000 contratados. Es una modalidad que se expande a medida que las nuevas tecnologías lo permiten y la necesidad de las empresas por reducir sus costos de mantenimiento de instalaciones y funcionales crece.

Cada vez más, se puede trabajar desde casa, haciendo lo que se hace en la oficina, por el mismo salario y con la disponibilidad de contar con horarios flexibles y recursos propios que admiten la doble vida para el empleado: trabajar, cuidar de los hijos y ocuparse de la casa.

En este sentido, las empresas de colaboración remota como Arkadin, que promueven el uso de servicios de conferencias audio, vídeo y web ocupan un lugar primordial en este sistema que, con el paso de los años y los avances tecnológicos, se acabará convirtiendo en el referente laboral del futuro. Es fácil imaginar cómo este tipo de empresas y de servicios facilitan la rapidez en las comunicaciones entre el empleado que se encuentra en sus casa y los responsables que suelen estar en las oficinas centrales.

El perfil sociológico del teletrabajador es el de un hombre (54 %) casado (80 %) y que su mayoría tienen un nivel de estudios superior a la media. La mayoría de los teletrabajadores consideran la posibilidad de conciliar su vida familiar y laboral como lo más positivo y el aislamiento como lo más negativo de su forma de trabajo.

Los motivos por los que una empresa comienza a plantearse la posibilidad de que sus trabajadores realicen sus funciones desde casa van desde el deseo de no perder a sus empleados más eficientes, la intención de contratar a los trabajadores más válidos de la competencia, ahorrar en el alquiler de oficinas, permitir a sus empleados compatibilizar la vida laboral y la familiar, motivos ecológicos y finalmente mejorar la productividad.

Según un artículo aparecido en la página www.computing.es, el 75 % de los teletrabajadores tiene una profesión relacionada con la información y el conocimiento, en tanto que las tareas más idóneas para abordar desde el teletrabajo son las relacionadas con el tratamiento de datos, trabajos técnicos y de gestión.

En España todavía representa sólo el 8% de los empleados, frente al 15% de Estados Unidos o el 17% de países nórdicos como Finlandia. Puede que la razón principal a este retraso español sea que todavía se está dando el salto de una economía industrial a una del conocimiento, y que por eso los empresarios españoles aún no se han dado cuenta de que la economía es global, y de que la competencia tiene por tanto que afrontarse mediante la innovación. Por otro lado y según señala Margarita Mayo, profesora de liderazgo y comportamiento organizacional del IE Business School: "En países como Suecia hay directivos que, a las tres o cuatro de la tarde, han terminado su trabajo y se van a casa sin que nadie ponga en duda su capacidad ni su fidelidad a la empresa. En España, en cambio, de una persona que salga a las cuatro se piensa que no es eficiente y que no se preocupa lo suficiente por su compañía. En pocas palabras, y como expresa el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, Ignacio Buqueras y Bach: "Lamentablemente, aún está muy arraigada la cultura del presentismo, que hay que erradicar. Es tercermundista".

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